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Un lapiz usado

Marzo 2017

En la Universidad me apasionaban los lápices usados, aquellos a los que se les había sacado tanta punta que ya no era posible tomarlos en la mano y quedaban como evidencia de toda la actividad, las notas, los dibujos, los desvelos, y los sueños plasmados en cuadernos, servilletas, mesas, paredes y en toda clase, color y textura de papeles. Es poco lo que se ve en este pequeño lápiz, sin embargo es mucha la historia que cuentan sus pequeñas medidas; los cientos de centímetros dejados por una negra y firme huella, las onduladas espirales de madera que alguna vez abrazaron su alma de carbón y después tan solo quedaron como evidencia de su labor de protección, como una coraza que al dejar de ser útil sucumbe al inclemente paso del tiempo, tampoco pasa desapercibida tal vez por el agradable material o por su vibrante color rojo carmesí esa pieza de goma que siempre diligente se ocupó de eliminar los posibles desaciertos, o en recibir las marcas llenas de angustia cuando las ideas nos abandonan.  Con el paso del tiempo, cada vez el rojo de la corrección está más cerca del negro de la construcción, descubrimos que una estructura metálica se mantiene firme entre los dos observando impávida y sosteniendo con firmeza el balance entre lo que se mantiene y lo que debe olvidarse.

Hoy se por qué me gustan tanto los lápices usados hasta el final, son como nuestras vidas en proceso de madurez, escribimos nuestra historia, construimos sueños, borramos los errores sabiendo que el borrar tiene límites, pero pensando que el escribir no, eliminando lo que sobra para tener nuevamente la claridad y precisión, casi sin darnos cuenta que nos acercamos lenta pero inexorablemente al fin, nuestro legado no es solamente lo escrito, también lo borrado, lo eliminado, lo descartado. Un lápiz usado hasta el final es evidencia de que transformarse duele, pero al final siempre tendremos la fortaleza de nuestra alma, aquella que une nuestro hacer con el ser, aquella que direcciona nuestra vida hacia su propósito el perfecto balance entre lo que pudo ser, lo que fue y lo que es, aquella que convierte el final en un verdadero, eterno y apasionante comienzo.

Oscar Gelves

Consultor y Conferencista en Transformación Empresarial

Experto en Innovación, promotor de la Inspiración y la felicidad en el trabajo como motores del crecimiento constante.

www.oscargelves.com

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